La piedra en el zapato

Cristina Kirchner se ha convertido en la molestia argentina. Lo cual es un hecho positivo, en algún sentido. Desestructura la política local, obliga a nuevos alineamientos, al mismo tiempo que pone en discusión lo establecido.

CFK es la piedra en el zapato.






















La molestia que invade a los caudillos peronistas pejotistas, pero también su propia piedra en el zapato. Y la piedra en el zapato del mismo kirchnerismo.


En el único zapato donde no está es en el de Mauricio Macri. Cristina es una comodidad para el macrismo. Pero para todo el resto es una figura incómoda.

La piedra en el zapato del PJ:
El Partido Justicialista, superada la anomalía kirchnerista, volvió a ser lo que era. Un elenco de dirigentes, ideológicamente cercanos al conservadurismo popular, habituados a pararse cerca del poder. La mayoría de ellos eligió ubicarse en estos años a la sombra del macrismo, con el objetivo de plantarse como una oposición amigable. Mucho más amigable que oposición, por supuesto.

CFK es un problema para ellos. Es la dirigente peronista con más votos y predicamento popular, plantea públicamente posturas de abierta confrontación con el Gobierno. Estará en el Senado, haciendo de portavoz de la oposición más dura.

No la quieren seguir, no quieren que los conduzca pero... no pueden ni callarla ni ocultarla.

No tienen una alternativa superadora electoralmente, en ese sentido están en una situación similar a la del kirchnerismo. No hay dirigentes de peso que puedan suplantarla.

Las elecciones de octubre dejaron mal parados a la mayoría de los dirigentes pejotistas Macri-friendly.

La piedra en el zapato del kircherismo:
Cristina es la líder indiscutida del kirchnerismo. Pero también es quien establece el techo de ese grupo político. No hay dirigentes kirchneristas capaces de crecer por encima del liderazgo de su jefa en la consideración popular, para postularse a cargos de relevancia provincial o nacional.

Sólo es Cristina. Y sólo con ella un grupo político no puede plantearse como alternativa de poder. Faltan dirigentes K con peso político propio que releven a CFK de algunas misiones que terminan desgastándola, como por ejemplo la candidatura a senadora por la Provincia de Buenos Aires de éste año.

El kirchnerismo necesita que Cristina deje de ser la cara de todas las batallas.

Cristina necesita dejar de ser la cara de todas las batallas, necesita dejar de recibir bofetadas, necesita que algunas bofetadas sean recibidas por otros dirigentes de su espacio, para poder asumir otros roles, inclusive, el de mejorar su imagen en la sociedad para romper el techo de cristal que la encorseta.

Que el kirchnerismo -en el aspecto dirigentes de peso reconocidos por la sociedad- sólo sea Cristina es un problema para el kirchnerismo. Y también para Cristina.

La piedra en el zapato de Cristina:
Aunque pueda parecer una tautología, Cristina es una piedra en el zapato de sí misma. Le ha dado a su espacio político mucho, tal vez incluso más que el que se le debía demandar. Es una ex Presidenta, con apoyo popular y adhesión de alrededor de un tercio de la población. Necesita ubicarse en otro rol. 

Tal vez el de una dirigente de referencia: una voz que se escuche como orientadora.

Pero no puede buscar ese rol, ya que queda encorsetada en el día a día de su espacio político. Tiene que encargarse de cuestiones que debieran ser asumidas por otros dirigentes (si existieran...).

Cristina necesita encontrar un nuevo rol, que le asigne Justicia a su estatura dirigencial, pero no puede obligada por las urgencias de ser la única referente opositora real.

CFK es la piedra en el zapato de muchos.

Pero no está en el de Macri. Para Cambiemos es una solución a algunos problemas: necesitan que esté muy presente para oficiar de contrapeso. No se discuten las políticas públicas de Cambiemos si está Cristina.

Estando Cristina se discuten las políticas de Cambiemos en referencia al pasado, en contraste al pasado, pero no en sí mismas y respecto de los perjuicios o beneficios que traen a la sociedad.

Axel Kicillof, que no puede ser acusado de anticristinista, expresó cuando aún no estaban definidos los candidatos a octubre de 2017, que una candidatura de CFK sería funcional al macrismo.

Con el diario del lunes cualquiera gana el PRODE, pero tuvo razón.

Cristina es el actor político más incomodo de la política argentina actual, lo cual es positivo en muchos sentidos y negativos en otros.
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