
Lógicamente
estos tres grupos no son compartimentos estancos: sectores del PJ se están
comunicando con sectores del peronismo no PJ (recordar la reunión
Massa-Urtubey-Bossio) y sectores del kirchnerismo no peronista se vinculan con
sectores del PJ. No hay (que se sepa) vinculos entre sectores K y los grupos de
Peronismo no PJ, no extrañará que aparezcan en algún momento.
A esto se
le suma la intromisión (negada por el Jefe de Gabinete Marcos Peña) del PRO en
la interna peronista. El mismísimo Presidente Macri, en Davos, postuló a Sergio
Massa como un futuro jefe del peronismo.
Una especie
de definición pensando en el futuro cercano: Macri no parece dispuesto a
sacrificarse por mucho tiempo más (prefiere las vacaciones y que gobiernen
otros, a tener que atenerse al ritmo que demanda ser Presidente de una Nación).
Macri no es demasiado apegado a su propio partido. Recordemos que antes de
definir la creación del PRO, trató de ingresar por la vía PJ, a través de su
amigo Ramón Puerta.
Macri
necesita que sus intereses, y los de quienes él defiende, trasciendan a su
gobierno, y Massa parece ser la mejor alternativa. Una especie de menemismo
tardío, donde se vacía al peronismo de sus potencialidades transformadoras y se
le inyecta el componente neoliberal.
No
obstante, los deseos de Macri de instaurar un “peronismo blanco”, chocan en
parte contra sus acciones de gobierno. Su discrecional definición de otorgarle
más fondos de coparticipación a la
CABA, con la excusa del traslado de la Policía Federal, generó una unión
de los gobernadores peronistas, que se sintieron perjudicados por la medida.
En el mismo
sentido oficia el “cierre del Congreso”, las voces dialoguistas provenientes
del peronismo en el PRO, como Emilio Monzó, sintieron un retroceso en su
capacidad de diálogo con los peronistas más proclives a la charla.
Por ahora,
los deseos del macrismo se ven obstaculizados por algunas de sus acciones, pero
no sabemos si continuará siendo así.
Veremos cómo
evoluciona la creación del peronismo blanco en los próximos días.
El
kirchnerismo no peronista también tiene un grave problema: no aislarse del PJ y
convertirse en un nuevo FREPASO.
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