
A eso deseo agregar que la vulgata de los medios dominantes relaciona directamente empleo público y clientelismo político. La idea es que los lugares de trabajo en el Estado se utilizan para generar clientelismo político entre los que ingresan a esos trabajos.
Ocurre así en algunas áreas, pero no en todas.
Y en otras, el aumento de servicios del Estado implica no sólo no favorecer al clientelismo sino por el contrario acotarlo.
Durante la última década el Estado llegó a lugares donde antes no llegaba. Esta presencia implicó que muchos argentinos, que habitan lugares alejados y -en general- son los más pobres pudieran acceder a bienes y servicios del Estado sin la mediación de punteros políticos. Donde antes sólo estaba el puntero, ahora está el Estado.
Así, y lo ampliaré luego en otro artículo, las políticas sociales del kirchnerismo contrariamente a lo que se afirma, no sólo no implicaron un aumento del clientelismo, sino por el contrario, contribuyeron a acotarlo y disminuirlo en los últimos años.
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