En la mañana participé en la reunión de Gabinete de mi municipio. Después de los temas locales discutimos un rato sobre cómo debíamos comunicar nuestra posición política K en el contexto de los gobiernos provincial y nacional PRO.
Como militantes que somos, coincidimos en que el enojo, la puteada al que votó a Macri ("jodete, vos lo votaste y te cagó") era una postura inaceptable. Muchos de esos votantes a Macri en 2015 deben votar nuevamente al Proyecto Nacional en 2017, como tal vez lo votaron en 2007 y 2011. Refregarles en la cara, cotidianamente, que todas las penurias actuales derivan de su error electoral es, por lo menos, poco inteligente.
En el mundo virtual la cosa no está tan clara como entre los miembros del gabinete de mi pueblo. Recorrí algunos twits y encontré una catarata que puteaban al votante macrista, con enojo, ira y una mirada acusadora.
Está muy bien indignarse respecto de un proyecto político que viene a tirar por la borda lo que los argentinos construimos durante laboriosos 12 años. Pero la indignación no puede quedarse en putear a los votantes PRO por las redes sociales. Si el enojo no cede y empezamos a pensar con racionalidad política cada vez que puteamos a un votante PRO en lugar de conseguir que reflexione sobre lo que ocurre en el País estamos logrando que -también él irracionalmente- se ratifique como PRO.
En la nochecita en el twitter probé generar una discusión sobre este tema. La mayoría de los que respondieron coincidieron con la postura de evitar este enojo poco político, pero creo que los que lo hicieron además de twitteros eran también militantes con experiencia política fuera del mundo virtual. No me pareció recibir opiniones de "militantes virtuales" que tal vez siguen puteando a los votantes macristas en este momento.
Ojo. No digo que hay que hacer "pichetismo" o "bossismo" y aplaudir o alentar al macrismo gobernante. Hay que criticarlo con toda la potencia que se pueda. Lo que digo es: dejemos de criticar al votante macrista, ya que muchos de ellos votaron a nuestro proyecto hace pocos años atrás, y necesitamos seducirlos, necesitamos que vuelvan a votarnos. Necesitamos que reflexionen, y nadie reflexiona cuando se los trata de pelotudos cada dos segundos.
Como militantes que somos, coincidimos en que el enojo, la puteada al que votó a Macri ("jodete, vos lo votaste y te cagó") era una postura inaceptable. Muchos de esos votantes a Macri en 2015 deben votar nuevamente al Proyecto Nacional en 2017, como tal vez lo votaron en 2007 y 2011. Refregarles en la cara, cotidianamente, que todas las penurias actuales derivan de su error electoral es, por lo menos, poco inteligente.
En el mundo virtual la cosa no está tan clara como entre los miembros del gabinete de mi pueblo. Recorrí algunos twits y encontré una catarata que puteaban al votante macrista, con enojo, ira y una mirada acusadora.
Está muy bien indignarse respecto de un proyecto político que viene a tirar por la borda lo que los argentinos construimos durante laboriosos 12 años. Pero la indignación no puede quedarse en putear a los votantes PRO por las redes sociales. Si el enojo no cede y empezamos a pensar con racionalidad política cada vez que puteamos a un votante PRO en lugar de conseguir que reflexione sobre lo que ocurre en el País estamos logrando que -también él irracionalmente- se ratifique como PRO.
En la nochecita en el twitter probé generar una discusión sobre este tema. La mayoría de los que respondieron coincidieron con la postura de evitar este enojo poco político, pero creo que los que lo hicieron además de twitteros eran también militantes con experiencia política fuera del mundo virtual. No me pareció recibir opiniones de "militantes virtuales" que tal vez siguen puteando a los votantes macristas en este momento.
Ojo. No digo que hay que hacer "pichetismo" o "bossismo" y aplaudir o alentar al macrismo gobernante. Hay que criticarlo con toda la potencia que se pueda. Lo que digo es: dejemos de criticar al votante macrista, ya que muchos de ellos votaron a nuestro proyecto hace pocos años atrás, y necesitamos seducirlos, necesitamos que vuelvan a votarnos. Necesitamos que reflexionen, y nadie reflexiona cuando se los trata de pelotudos cada dos segundos.
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