Señales PRO.


La ministra visitando a un gendarme
Despidos en el Estado y represión en distintos lugares son señales que el Pro envía a otros actores sociales.


Algunos hechos (no aislados) y una breve reflexión para estimular el debate.

1. Trabajadores de Cresta Roja cortan una calle y la gendarmería los reprime como hace más de una década no se veía.

2. Trabajadores despedidos por el Municipio de La Plata acampan frente al Municipio, la policía los reprime con balas de goma y saña.


3. Chicos ensayan con su murga en cercanías de una villa. Extrañamente terminan baleados (con goma y plomo) por un grupo de gendarmes. La Ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, visita a los gendarmes tras la gresca (foto). No hay noticias de si visitó a los niños baleados.

4. La vicepresidenta Michetti despide un par de centenares de empleados del Senado. Incluye discapacitados.

5. Diferentes reparticiones públicas despiden a cientos de trabajadores cuyo número supera los 30.000.

Son dos grupos de señales diferentes que en realidad son una sola.

El primer grupo de señales tiene que ver con los despidos. El Estado despide un número que no le constituye un ahorro económico importante, pero desea dar una señal: si hay que despedir gente, háganlo. Los destinatarios son dos grupos sociales: 1. los empresarios ("tienen luz verde"), y 2. los trabajadores ("si exigen mucho en paritarias pueden perder el trabajo", como lo blanqueó el Ministro de Economía Prat Gay).

El segundo grupo de señales tiene que ver con la represión. Un mensaje claro: si hay que dar palos, se puede. Destinatarios del mensaje, también los obreros ("si reclaman, cobran, y no en aumento de sueldo"), las fuerzas de seguridad (como queda bien claro con Bullrich visitando a gendarmes que tirotearon a chicos bailando), los empresarios ("vamos a mantener el orden aún a bastonazos").

Ambos grupos de señales tienen un punto común: son necesarias para el desarrollo del plan económico en marcha. Si no se controlan a los trabajadores en sus demandas económicas, si no se disciplinan con la inflación y los despidos, se disciplinarán a los golpes.
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