Confusión de clientelismo con compra de votos, en La Nación.


Luciano De Previtellio escribe en La Nación la nota "Los dilemas de la representación parlamentaria" (que aquí pueden leer completa) una fundada argumentación cuestionando la elección de parlamentarios por sistema de circunscripción.

Bien fundada más allá de una frase poco feliz: "si en la elección de 2011 hubiéramos votado bajo un sistema de circunscripciones uninominales, seguramente el kirchnerismo habría alcanzado los dos tercios en la Cámara de Diputados. No hace falta mucha imaginación para saber qué hubiera sucedido a continuación". La última oración de ese párrafo habla más de su posición ideológica, prejuiciosa hacia el Kirchnerismo, que del resto de la nota, que tiene más valor. Olvidemos ese párrafo que remite a la imaginación de lo que podría haber pasado según la mirada sesgada de Privitellio y pasemos al que me interesa.


"Menos claro resulta entender por qué este sistema evitaría el clientelismo: se trata de prácticas que no tienen su origen en un determinado sistema electoral, sino en situaciones sociales y de poder, que además, por lo general, operan en los niveles locales, justamente los que se privilegiarían con la circunscripción. En 1904, por ejemplo, el sistema de circunscripción provocó la escandalosa multiplicación de la compra de votos".

De Privitellio dice sensatamente que el clientelismo no tiene que ver con el sistema electoral sino con situaciones sociales y de poder. Lo cual comparto. Pero tras cartón ejemplifica diciendo que en 1904 el sistema de circunscripción provocó una escandalosa compra de votos. Aquí la sensatez de De Privitellio se pierde ya que utiliza como ejemplo de clientelismo algo que no lo es. La compra de votos no tiene relación alguna con el clientelismo político, que es una relación entre actores de otra índole.

Adicionalmente la compra de votos es un delito electoral. Cosa que el clientelismo no es. El clientelismo es un fenómeno que degrada la democracia, pero no está tipificado como delito porque -entre otras cosas- no existe UN acto clientelar, sino que el clientelismo es una relación que se lleva adelante a lo largo del tiempo, siendo duradera.
Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El voto de los ignorantes

Las cajas navideñas de María Eugenia Vidal o el retorno a las zapatillas de Ruckauf

Cartoneros bien calzados.