Las tapas
de los diarios Clarin y La
Nación de hoy aprovechan la detención de Jaime (si afanó muy
bien que vaya en cana) para batir el parche con la Corrupción K, preparando el
clima para el día 13, donde Cristina deberá concurrir a Tribunales. Tal vez ese
mismo día quede detenida (o tal vez 14 días después).
Abel
Fernandez hace aquí un lúcido análisis
sobre la relación corrupción y política, que les sugiero leer, lo cual me exime
a mi de mayores comentarios, ya que Abel lo escribió mejor y más
inteligentemente.
La posible
detención de Cristina y sus efectos políticos son un hecho sobre el que debemos
reflexionar. Algunos dicen que Cristina reforzará su imagen a partir de eso,
otros creen lo contrario. A mí me parece que la desgastará en un clima donde
los medios concentrados batirán el parche para esmerilarla, que ese es el
objetivo real de meterla en cana. Como lo es con Lula en Brasil.
El otro día
Pedro Brieger (futuro expulsado de la Tv Pública
macrista) citaba aquí a Charliton
Machado, el presidente del PT de Paraiba, diciendo:”Lula preso se convierte en un héroe, muerto se convierte en un mito,
vivo es presidente”. Puede
que sirva para Lula, tengo mis dudas si una detención hará de Cristina una heroína.

No hay
dudas que un tercio de la población adhiere a las políticas del kirchnerismo. Esa
minoría intensa, si detienen a su Jefa se volverá más intensa. Lo cual no deja
de ser una buena noticia. El 30 % no alcanza para ganar una elección, pero es
una base sólida que se sostendrá durante estos años a la espera de construir
nuevas coaliciones sociales que le permitan recuperar el poder.
La
corrupción pareciera ser una de las patas de la herencia recibida. Sobre este
punto quiero mencionar un dato: la “herencia recibida” está puesta en discusión.
Los macristas la usan para justificar sus desaguisados de estos meses, nosotros
los K para mostrar que el Proyecto Nacional llevó adelante un gran gobierno en
beneficio de las mayorías.
Que la
herencia recibida esté en debate es una buena noticia. Es casi un dato que
muestra que el gobierno kirchnerista fue bueno. Porque en otras ocasiones la
herencia no se debatía por una simple razón: el 100 % de la población la
consideraba nefasta, no era ni siquiera necesario discutirla. ¿Quién discutiría
la herencia económica de Alfonsín o la de De la Rúa?.
La herencia
de Néstor y Cristina sí requiere discusión, porque buena parte de la población
la considera positiva, entonces el Gobierno necesita ponerla en cuestión. Que deba ponerla en cuestión, es un pequeño logro de nuestro lado.
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