El cerco mediático, las formas de informarse de los jóvenes y la tarea del militante.

El viernes, vía chat de facebook, nos reíamos de la última chantada de Macri: un viaje en colectivo presentado como tal en las redes, pero que no había sido real. Macri no se subió a un bondi que realizaba un recorrido normal, sino que viajó en helicóptero hasta un descampado, donde había un colectivo parado, con vecinos seleccionados que "harían de" ocasionales compañeros de viaje del Presidente. Algún vecino filmó, pequeños medios y las redes lo difundieron y finalmente saltó a algunos medios nacionales de circulación más restringida.

Charlábamos sobre eso. Sobre la chantada de hacer creer algo que no es y sobre el marketing que domina la política, donde no importa ser sino parecer. Mi interlocutor, un militante, en algún momento dijo: "no importa, si total se enteran 40 que lo leen en las redes sociales y nada mas". Mi respuesta fue la de un militante: mejor que se enteren 40 antes que ninguno. Pero me quedé pensando en el tema.

Ya en enero de este año publiqué un post (acá pueden leerlo) en el que postulaba que romper el cerco informativo se había transformado en una nueva tarea que tendríamos los militantes. Hay que hacer lo que siempre hicimos pero además asumir el rol de lograr que la información que los grandes medios corporativos ocultan llegue a la mayor cantidad posible de los argentinos. Las redes sociales, los pequeños medios comunitarios, las charlas en los locales partidarios o en la cola de la panadería son instrumentos artesanales para acercarnos a cumplir el objetivo de destrozar el cerco.

Mejor sería tener medios nacionales que informaran con cierta equidad, que no mintieran ni deformaran las noticias. Sí, sería mejor y más democrático, pero no existen tales medios. Sólo un puñado de medios menores, algunos periodistas no vendidos a la Corpo y nada mas.  La política se hace con lo que uno tiene, no con lo que le falta. Y no tenemos medios poderosos informando la verdad de las cosas, sino dando una versión tendenciosa que nos toca salir a contrarrestar.

Pero encuentro otro punto que refuerza mi planteo de que es labor del militante distribuir información por todos los medios a su alcance para lograr que la ciudadanía sepa no sólo lo que los grandes medios quieren decirle. Este punto surge de un estudio cualitativo realizado por el Centro de Estudios sobre Medios y Sociedad en Argentina (MESO) que fue reflejado en parte en la nota "El medio ya no es el mensaje", publicada en la Revista Anfibia (se puede leer completa acá).

"La mayoría de los entrevistados -dice la mencionada nota- accede a las noticias por medios digitales, usualmente a través de dispositivos móviles, como una práctica secundaria de su monitoreo de las redes sociales. No entran en contacto con el universo digital para buscar noticias, sino que se encuentran con ellas en los feeds de sus redes, entremezcladas con anécdotas graciosas de amigos, pedidos de ayuda y fotos de viajes, animales y comidas. A veces clickean en los titulares y dedican poco tiempo a leer la información más allá del título y la bajada, para luego volver a Facebook o interrumpir el consumo mediático porque hay que bajar del colectivo y empezar a caminar" (resaltados míos).

El estudio realizado entre menores de 29 años explica que hay una "incidentalización" del consumo de noticias, siendo el celular el instrumento que más se usa para informarse, seguido de la computadora y en tercer lugar el televisor, que se usa más como "ruido de fondo" que como medio de obtener información.

"No van a las redes para leer noticias, sino que se enteran de la actualidad en un encuentro casi fortuito con posts de diarios y agencias, y también de contactos virtuales. María comenta que 'por lo general, entro [a los sitios de noticias] a través de Facebook porque alguien compartió alguna noticia. Y entro y después me quedo fijando los titulares que están en la página y si hay alguno que me llama la atención, entro'" (resaltado mío).

Ratifico entonces que obligados por el cerco informativo que imponen a los representantes de nuestro Proyecto los medios hegemónicos los militantes debimos hacernos cargos de un nuevo rol: el de informar a nuestros conciudadanos. Pero agrego que -aunque tuviéramos espacio en los grandes medios- también tendríamos que utilizar las redes sociales, compartiendo, retuiteando, difundiendo las noticias propias de nuestro espacio porque hay una nueva generación, que no se sienta a leer el diario en papel, ni siquiera escucha la radio AM o mira los noticieros televisivos. Esa nueva generación cada día que pasa es más numerosa y también requiere que -aunque sea artesanalmente- le digamos nuestra verdad y descorramos la vela de lo que los grandes medios ocultan.


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