Durante todo el año nos enteramos que se realizan "timbreos" por parte de los dirigentes del PRO. Macri, Vidal, los ministros dicen los medios tocan timbres en viviendas de "vecinos" (como los llaman ellos, para evitar aludir a "ciudadanos", porque éstos tienen derechos y mejor no hablar de derechos en este Gobierno) para escucharlos.
Nos enteramos que timbrean porque lo dicen los medios y las redes sociales. Es difícil abrir un video de youtube sin toparse con publicidad del macrismo, tanto en su versión nacional como en la bonaerense. Ya hemos hablado de que la versión bonaerense incluye publicidad de obras ya hechas por la gestión kirchnerista o por los municipios, pero es tema de otro posteo.
Es decir, sabemos que hay timbreos porque lo dicen los medios, no porque hayamos sido "timbreados". Ni nosotros, ni nuestros parientes, ni nuestros vecinos, ni nuestros amigos o los vecinos de nuestros amigos.
Porque el "timbreo" PRO no es un salto al vacío. No es tocar timbre en una vivienda de la cual salga un señor o señora indignado porque lo echaron del trabajo o porque aumentó la tarifa de electricidad y no tiene con qué pagarla.
No, no nos confundamos. El timbreo consiste en que los dirigentes locales, por ejemplo en la Provincia de Buenos Aires, ante la visita de la Gobernadora Vidal preparen tres (sí, 3) viviendas donde la Gobernadora será amablemente recibida para que ella los visite. No importa si esas tres familias son militantes PRO, amigos o parientes de los concejales PRO locales. No importa para nada. Porque el objetivo no es la charla con esas familias: el objetivo es reproducirlo en las redes sociales y los medios masivos de comunicación, que los cuidan y protegen.
Entonces el "timbreo" es otra de las puestas en escena, no dirigidos al dueño de casa sino a los millones de dueños de casa que no serán timbreadas para que sepan que la Gobernadora o el Presidente son gente que escucha.
El "escuchar" queda bien, dicen los focus group y Durán Barba. Por eso se hace. Tampoco es que escuchen sinceramente, como pueden decirlo cualquier sector social que haya realizado una protesta en el último año. Escuchan para que se vea que escuchan, no porque estén realmente oyendo las necesidades de los argentinos o bonaerenses.

Es decir, sabemos que hay timbreos porque lo dicen los medios, no porque hayamos sido "timbreados". Ni nosotros, ni nuestros parientes, ni nuestros vecinos, ni nuestros amigos o los vecinos de nuestros amigos.
Porque el "timbreo" PRO no es un salto al vacío. No es tocar timbre en una vivienda de la cual salga un señor o señora indignado porque lo echaron del trabajo o porque aumentó la tarifa de electricidad y no tiene con qué pagarla.
No, no nos confundamos. El timbreo consiste en que los dirigentes locales, por ejemplo en la Provincia de Buenos Aires, ante la visita de la Gobernadora Vidal preparen tres (sí, 3) viviendas donde la Gobernadora será amablemente recibida para que ella los visite. No importa si esas tres familias son militantes PRO, amigos o parientes de los concejales PRO locales. No importa para nada. Porque el objetivo no es la charla con esas familias: el objetivo es reproducirlo en las redes sociales y los medios masivos de comunicación, que los cuidan y protegen.
Entonces el "timbreo" es otra de las puestas en escena, no dirigidos al dueño de casa sino a los millones de dueños de casa que no serán timbreadas para que sepan que la Gobernadora o el Presidente son gente que escucha.
El "escuchar" queda bien, dicen los focus group y Durán Barba. Por eso se hace. Tampoco es que escuchen sinceramente, como pueden decirlo cualquier sector social que haya realizado una protesta en el último año. Escuchan para que se vea que escuchan, no porque estén realmente oyendo las necesidades de los argentinos o bonaerenses.
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