
El Jefe de Gabinete, Marcos Peña, señaló hoy que "no hay conflicto de intereses" entre el Presidente Mauricio Macri y el perdón de la deuda del Estado al Grupo Macri por el Correo Argentino. Peña deslindó responsabilidades expresando que se trata de un problema "de índole técnica y judicial" y no de índole política.
El Ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, agregó que "el Presidente jamás se interesó sobre el tema", ratificando lo dicho días antes por la Vice-Presidenta de la Nación, Gabriela Michetti, en el sentido de que el tema no había sido hablado en ninguna reunión.
Más información sobre lo dicho por Peña y Aguad en la conferencia de prensa encuentran acá.
Sería gracioso sino fuera patético escuchar que un Jefe de Gabinete excusa a un Presidente de la Nación de un perdón millonario de deudas hacia el Estado por parte de su familia es un problema de índole técnica y judicial.
Peña sabe que toda acción de un Presidente es eminentemente política. Mejor aún lo sabe el consultor Durán Barba que difunde fotos de la pareja presidencial comprando helado en Calafate, buscando con esa difusión dar un sentido de cercanía del millonario Macri con los millones de argentinos comunes.
Si la compra de un helado por parte del Presidente se transforma en un hecho político. ¿Pretende Peña que el perdón de una deuda millonaria a su padre no lo sea?.
La futilidad del argumento remite a la falta de reales argumentos de defensa. Durán Barba expresó hace días atrás que el tema "corrupción" no mueve el amperímetro electoral. Hubiese sido más honesto que Peña dijera: "como la corrupción no incide electoralmente según nuestro consultor, decidimos hacerle un regalito a Mauricio y su padre". Pero no le pidamos a Peña una honestidad brutal.
Sí, pidamos, que la próxima vez que tenga que defender un hecho para el cual no encuentre argumentos, al menos, no nos tome el pelo.
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