Transcurrido todo marzo el conflicto docente bonaerense está casi en el mismo sitio que a comienzos de mes. La reunión convocada por el Gobierno Provincial fue provocativa: la oferta salarial no mejoró a la última realizada. Es interesante preguntarse qué motiva a un gobierno a convocar a una reunión si no piensa moverse de su oferta anterior.
Claramente lo que el gobierno de Vidal intenta es mostrarse como dialoguista, aunque sin serlo realmente. Dialogar implica escuchar al otro, tomar en cuenta sus fundamentos, modificar la posición propia para comprender la postura ajena. Dialogar en una mesa paritaria implica además negociar, es decir, lograr un acuerdo a partir de que todos los actores de la negociación cedan en algo.

para un conflicto prolongado, ya que cualquier conflicto donde no hay vocación de ceder se extiende en el tiempo, hasta que el tiempo mismo desgasta a una de las partes.
Los trabajadores de la educación comenzaron reclamando un aumento de alrededor del 35 %, hoy ninguno de ellos imagina que lograrán ese porcentaje. Están dispuestos a ceder algunos puntos, pero el gobierno empezó proponiendo un 18% y sólo ha mejorado su oferta en 1% adicional, casi nada.
La paritaria docente será tomada como caso testigo por otros gremios, por lo cual el Presidente Macri necesita que no supere el 20 %, en el que pretende mantener la pauta de aumentos salariales. Eso encorseta a Vidal, que no puede romper la pauta establecida por el gobierno nacional.
Pero no es lo único que traba el aumento de la oferta. La situación político-electoral con vistas a las PASO de agosto y las generales de octubre también inciden. El macrismo decidió polarizar la campaña, convencido de que enfrentarse mediáticamente a Cristina Kirchner sube sus posibilidades políticas, al mismo tiempo que deteriora las de la tercera fuerza, el massismo.
Las encuestas parecen darle la razón. Todas ellas dicen que en Provincia de Buenos Aires Cristina y Carrió son las dirigentes con mayor intención de voto, al tiempo que muestran una caída de Sergio Massa y sus aliados.
Vidal acusa a los dirigentes docentes de kirchneristas, focalizando en Baradel. Tensar la cuerda con los docentes, es para ella, tensarla con el kirchnerismo. La apuesta electoral está ahi, el uso político-partidista del conflicto docente también. Vidal pagará un costo por este paro extendido en el tiempo, pero ese costo no incluye a sus votantes, a quienes está fidelizando con el conflicto. Ese es el juego electoral, contener a quienes votaron al macrismo en la primera vuelta de 2015, con eso hasta puede ganar las elecciones legislativas.

Es una jugada arriesgada. El conflicto prolongado también puede esmerilar a parte de sus votantes de 2015, e incluso hasta puede fortalecer a su oposición política, pero el Gobierno Bonaerense parece decidido a correr el riesgo.
Comentarios