La ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley dijo que "el clientelismo y el esquema de punteros ya no tienen que existir. Hoy, el 100 por ciento de los programas que se pagan desde el Ministerio van en un 100 por ciento a cada una de las personas beneficiarias. Eso ya de por sí corta y cambia mucho la posibilidad de la cuestión clientelar o el punterismo", según publica el Diario El Día de La Plata (ver nota aquí).

La afirmación de Stanley choca con la realidad que genera el gobierno del que forma parte Stanley. No es cierto que el clientelismo vaya a desaparecer por las políticas públicas que Stanley aplica. Todo lo contrario, el clientelismo se fortalece cuando el Estado se retira.
El Estado Nacional se está retirando de programas sociales, de salud, de asistencia social, con lo cual está dejando el terreno fértil para que los punteros políticos avancen. Cuando menos Estado hay, más clientelismo se genera, porque el vecino pobre que no encuentra una ventanilla del Estado para poder ejercer sus derechos a la alimentación, la salud o la educación termina recurriendo al puntero que le consigue el medicamento, la caja de leche o el turno para el médico en un hospital público que tiene más pacientes, porque muchos pierden la obra social.
Stanley razona como si fuera una técnica, y estaría muy bien si no fuera una ministra de la Nación. Lamento decirle a la ministra, que su gobierno está creando condiciones para que el clientelismo y el sistema punteril se refuercen. No hay ningún indicio en contrario.
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Para los interesados copio aquí el link de la nota "Menos Estado, más clientelismo" que publiqué en la Revista Anfíbia.
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