"Macri gato": los jóvenes y el Presidente. Una mirada a las encuestas


La imagen de Mauricio Macri se mantiene en un nivel aceptable (para él). Si bien desciende en forma continua, no lo hace tajantemente. Buena parte de la sociedad continúa teniendo una imagen positiva del Presidente.

No obstante, todas las encuestas señalan que existe una tendencia general a la baja, pero también marcan otra cuestión interesante: cuanto más jóvenes son los encuestados peor es la imagen de Macri. Ocurre a la inversa con los mayores: a más viejo, mejor imagen del Presidente.

Brindamos aquí un breve resumen de encuestas que marcan esta situación:


Poliarquía hace tres cortes etáreos: 18 a 29 años, 30 a 49 y más de 50 años. Sólo el 33 % de los jóvenes de 18 a 29 años tienen una imagen positiva de Macri. A los inicios del gobierno, era el 60 % de este grupo quienes veían bien a Mauricio. La caída es en este grupo más pronunciada que en los otros dos grupos: en los de 30 a 49 años mantiene un 44 % de imagen positiva y en los de más de 50 trepa al 56% que mantiene simpatías con Macri.

Isonomía hace un recorte menor. Allí el 54% de los de entre 18 y 29 años mantiene la imagen positiva, que era del 62% al inicio de la gestión. Los mayores de 50 años son más generosos con Macri que los jóvenes: el 62% mantiene una imagen positiva.

Management & Fit analiza la distribución interna de los que tienen buena opinión del Presidente. Con el transcurrir de los meses la composición interna de ese grupo muestra que los mayores de 40 años pesan más que los menores de esa edad. En junio de 2016 el grupo de los que tenían opinión positiva estaba compuesto por un 46.5% de menores de 40 y un 53.5% de mayores. En abril de este año, los mayores de 40 crecieron: son el 63.8% de los que opinan bien del Presidente. Los menores de 40 pesan menos, bajaron al 36.2%.

Analogías muestra que el grupo que tiene peor opinión de Macri es el de los jóvenes de 16 a 29 años: muy mala el 27.1%, mala el 11.7% y regular negativa el 15.1%. En otras palabras 55 % de los encuestados que tienen entre 16 y 29 años de edad opinan negativamente de Mauricio Macri. En contraposición los mayores de 60 años tienen una imagen más amable del Presidente: sólo el 39.8% la califica negativamente.


¿Los motivos? Difíciles de decir con certeza pero algunos indicios existen.

La política económica generó en el último año un aumento de todos los índices negativos (pobreza, desocupación, desigualdad). Esos índices afectan más a los jóvenes que a otros grupos etáreos. La pobreza desde siempre golpea más duramente a los jóvenes y niños (aunque los adultos mayores también la sufren) y la desocupación es una preocupación mayor entre los jóvenes, más aún cuando la casi totalidad de los mayores de 70 años están jubilados.

Los ancianos son un grupo social débil, con un poder adquisitivo deteriorado porque sus jubilaciones y pensiones han aumentado menos que la inflación del último año y medio. Pero hay una diferencia: los mayores siguen teniendo ingresos mensuales, en tanto que los jóvenes tienen mayores dificultades para conseguir empleo en blanco, al mismo tiempo que cayeron “las changas”. Se les dificulta enormemente el acceso al "mango".

Por otra parte el gobierno modificó su estrategia electoral luego de las grandes marchas opositoras de marzo y el apoyo recibido de sus partidarios el 1 de abril (donde fue notable la ausencia de jóvenes).

La apuesta a mantener “la grieta” para polarizar, reforzando sus apoyos, implicó un énfasis en los aspectos más conservadores del gobierno. El orden social y la represión de la protesta, entre otros, son fenómenos que se ven con menor agrado entre los jóvenes que entre los viejos. 

Son los pibes más resistentes al control social y les desagrada el orden establecido.

Son los pibes, especialmente los urbanos, quienes sufren la habilitación que el Gobierno otorgó a la Policía para la detención sin motivo en la calle, el pedido de documentos, la portación de cara o gorrita, el ingreso de agentes armados a escuelas secundarias durante las huelgas docentes. 

Son los pibes los que putean por estas arbitrariedades más frecuentes en los últimos meses.

Existe entonces una posible doble motivación para esta situación de peor imagen en los sectores juveniles: por un lado, las políticas económicas del macrismo los afectan directamente; por el otro, la estrategia de reforzar sus aspectos conservadores les resultan menos atractivos.

“Macri gato” fue una frase individual que rápidamente prendió masivamente y se transformó en consigna. “Macri gato” es una consigna propia del habla juvenil, aunque el adjetivo “gato” como descalificativo provenga del habla lunfarda.
El “Macri gato” es un símbolo de quienes son más refractarios a éste Gobierno.

Son los pibes los que dicen "Macri gato".



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