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La ministra Stanley fomenta el clientelismo (que dice combatir)


Aún no he escuchado que alguien lo diga, pero Stanley es uno de los peores ministros del Gabinete. Por supuesto, Bergman le gana, pero el daño social que está generando Stanley a corto plazo no tiene parangón.

No ha propuesto nuevos programas de contención social, sino que sigue con los antiguos, en una situación social distinta que la anterior.

Tuvo un fuerte desliz con las pensiones para discapacitados, pero aparte está reforzando los planes clientelares, mientras desarma aquellos que generaban organización popular, todo un signo.


Ya ampliaré el análisis, pero esta nota aparecida en Página 12 que firma el periodista Fernando Krakowiak aporta interesantes datos al respecto.

Desarrollo Social frenó las altas al programa “Ellas Hacen” e incrementó las de “Argentina Trabaja”
Los planes clientelares ganan terreno
El Gobierno asegura que uno de sus objetivos es reducir los planes sociales y crear más puestos de trabajo, pero las cifras oficiales muestran un fuerte crecimiento de los programas que dan mayor margen para las prácticas clientelares, como Argentina Trabaja.
Stanley incrementó las altas en programas donde los requisitos de ingreso y permanencia son más discrecionales.
Stanley incrementó las altas en programas donde los requisitos de ingreso y permanencia son más discrecionales. 
Imagen: DyN
El Gobierno asegura que uno de sus objetivos es reducir los planes sociales y crear más puestos de trabajo. “Queremos terminar con el clientelismo; devolverle la independencia a cada argentino”, sostuvo el presidente Mauricio Macri el mes pasado en un acto de campaña realizado en Jujuy. Pese al discurso oficial, las cifras del Ministerio de Desarrollo Social a las que accedió PáginaI12 muestran una realidad diferente. Durante el último año de la gestión kirchnerista se había dado de alta a 7345 personas en los programas “Argentina Trabaja” y “Ellas Hacen”. En 2016 esa cifra trepó a 27.204 y si se suman las altas en “Desde el barrio”, programa que pasó de la Provincia de Buenos Aires a la Nación, llegaron a 39.164. Entre enero y agosto de este año las altas en los tres programas mencionados siguieron aumentando y sumaron 44.882 personas. A diferencia de lo ocurrido en 2015, la mayoría del dinero se canaliza a través de los programas que son controlados por municipios y organizaciones sociales, dándole mayor margen a los manejos clientelares.  
El Programa de Ingreso Social con Trabajo que administra Desarrollo Social comenzó en agosto de 2009 con la línea “Argentina Trabaja” y en marzo de 2013 se sumó una segunda línea llamada “Ellas Hacen”.
“Argentina Trabaja” fue creado con el objetivo de atender a sectores vulnerables de la población que no logran insertarse laboralmente. Los interesados en formar parte del programa deben conformar cooperativas para acceder a capacitación y llevar a cabo diversos proyectos de obra pública a cambio de un ingreso mensual. La permanencia en el programa y el cobro del beneficio dependen del informe de concurrencia al trabajo que elabora el ente ejecutor (gobiernos provinciales, municipales u organizaciones sociales), situación que ha dado lugar a numerosas practicas clientelares en perjuicio de los beneficiarios.
“Ellas Hacen”, en cambio, está dirigido a mujeres en estado de vulnerabilidad, como madres con hijos menores de 18 años o con discapacidad que perciben la Asignación Universal por Hijo, desocupadas a cargo del hogar y/o víctimas de violencia de género. Inicialmente se lo presentó como un programa destinado a que las mujeres formen cooperativas para trabajar en sus barrios y a su vez terminen sus estudios primarios y/o secundarios, aunque en los hechos la única exigencia fue la terminalidad educativa. A diferencia de “Argentina Trabaja”, el ministerio es quien decide los ingresos a través de trabajadores sociales de los Centros de Atención Local y es el propio ministerio el que luego evalúa el cumplimiento de los criterios de permanencia.
A estas dos grandes líneas se le sumó “Desde el barrio”, programa que antes era manejado por la provincia de Buenos Aires y el año pasado fue traspasado al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, aunque el costo del programa es afrontado a medias entre Provincia y Nación.
Cuando comenzó en 2013, el programa “Ellas Hacen” incorporó 73.737 beneficiarias. A partir del año siguiente, representó cerca del 40 por ciento de las altas de los programas administrados por Desarrollo Social. En 2014 hubo 4144 altas. “Argentina Trabaja” sumó 2471 beneficiarios (59,6 por ciento del total) y “Ellas Hacen” 1673 (40,4). En 2015, hubo 7345 altas. “Argentina Trabaja” incorporó 4583 beneficiarios (62,4 por ciento) y “Ellas Hacen” 2762 (37,6 por ciento).
Con el cambio de gobierno, la cantidad de altas en los programas sociales que administra Desarrollo Social creció, pero “Ellas Hacen” comenzó a perder peso. De las 39.164 altas del año pasado, el programa “Argentina Trabaja” sumó 26.826 (68,5 por ciento del total), “Desde el Barrio”, incorporado a Nación, 11.960 (30,5) y “Ellas Hacen” apenas 378 beneficiarios (1 por ciento). Entre enero y agosto de este año, se sumaron otros 44.882 beneficiarios. “Argentina Trabaja” concentró 39.388 (87,8 por ciento), “Desde el Barrio” 4105 (9,1) y “Ellas Hacen” solo 1389 personas (3,1 por ciento).
En la actualidad, la inscripción a “Ellas hacen” está cerrada y sólo se producen altas de mujeres que han sufrido violencia de género o fueron víctimas de redes de trata, por recomendaciones puntuales de asistentes sociales. Por ese motivo, en 2016 representaron sólo el 1 por ciento de las altas y en los primeros ocho meses de este año el 3,1 por ciento del total.
Mientras “Ellas hacen” se debilitaba, fue ganando participación el programa “Argentina Trabaja” donde los requisitos de ingreso y permanencia tienen un grado mayor de discrecionalidad. Fuentes del ministerio confirmaron a PáginaI12 que desde el cambio de gobierno la gran mayoría de las altas en ese programa se dieron a partir de la presentación en la sede de la calle 25 de mayo 606 de listados elaborados por las organizaciones sociales, alterándose todos los procedimientos administrativos que exige el programa. 
El objetivo de la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, es claro: repartir planes de manera arbitraria entre las organizaciones para contener la delicada situación social y al mismo tiempo evitar acampes en la puerta del ministerio y cortes de calles y/o rutas. El listado de las organizaciones que se han beneficiado con el aumento de los planes durante el último año y medio es amplio ya que todas han venido presionando por más ayuda debido a la crisis económica, pero por el número de altas sobresalen la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Barrios de Pie, la Asociación Gremial de Trabajadores Cooperativistas Autogestivos y Precarizados (AGT-Cap), la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT), la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y organizaciones vinculadas a la CTA.
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