Cambiemos inventó el timbreo. Y el timbreo es noticia.
Si un sábado los candidatos o funcionarios de Cambiemos se paran frente a una
vivienda, tocan un timbre, son atendidos y se sacan fotos con los "vecinos" tendrán una impresionante repercusión en los medios de todo el país.
Los canales de noticias repiten la noticia, contando qué candidatos fueron y a qué lugares. Los diarios del domingo, publicarán las fotos.
Las fotos parecen frescas, pero no lo son. Los funcionarios no se ven hablando, sino escuchando. Todo ha sido previamente "coucheado" por el equipo de Durán Barba.
¿Por qué una actividad tan básica como ir a charlar con una persona en la puerta de su casa recoge tanta cobertura mediática? Es difícil saberlo.
Más difícil aún es entender porque -transcurridos un par de años de estos timbreos- para los medios siguen siendo novedad.
Más aún si pensamos que los timbreos no son actividades de visita masiva. Se golpea en unas pocas viviendas, en general coordinadas previamente. Lo que importa no es la charla con el "vecino", sino la foto que será vista por millones de personas a través de los medios.
Sin medios que reproduzcan las imágenes, el timbreo no existiría.
Son parte del esquema. Los funcionarios hacen como que escuchan, los medios difunden haciendo como que se escuchó.
El marketing electoral de parabienes. La visita, el puerta a puerta, el tocarle timbre a un habitante de un lugar para charlar de política o de sus problemas existió desde siempre. Pero no salía en los medios.
El peronismo se jactó siempre de estar permanentemente en los barrios. Pero no timbreaba. Tenía presencia barrial (en algunos lugares aún la tiene), hacía actividades comunitarias o de ayuda social, incluso a veces esas actividades repercutían en los medios.
Pero no timbreaba.
El peronismo quería estar en los barrios. Cambiemos quiere timbrear y decirle al resto de la población que timbrea.
Estar versus venir, timbrear y mostrar que se timbrea.
¿Ser versus parecer?
Es cierto que la presencia peronista en los barrios tenía un toque mas colectivo. Se abría una unidad básica, se hacían actividades en las plazas, se distribuía ayuda social. Cuestiones que tienen que ver con lo colectivo, con lo barrial.
El timbreo es individual. Por eso es muy PRO.
Las imágenes se difunden, pero lo que se habla (si es que se habla de algo) queda entre el "vecino" y el funcionario o candidato.

Momentáneo, marketinero ... el timbreo le deja al dueño de casa la satisfacción de "sentirse" escuchado.
El que timbrea recibe mucho más: su imagen aparece en diarios y canales de noticias, se muestra "como" sensible ante los problemas de la gente... sin necesidad de tener que resolverlos: nunca se informa qué ocurrió con los problemas que los vecinos comentaron durante una visita.
El resultado ya no importa. El funcionario se fue, la noticia ya salió, el pacto con los medios está cumplido. El próximo timbreo será en otro lugar, a otro "vecino" se lo escuchará durante algunos minutos, después de la foto el objetivo ya fue cumplido.
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